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Dentro de las diversas lesiones que puede llegar a sufrir un corredor, existe una particularmente centrada en el pie, que no suele conocerse por su nombre técnico sino de una forma más general: el dolor en el empeine.

En realidad, el empeine del pie se compone de multitud de huesecillos, incluyendo los huesos de los “dedos” o metatarsos, junto a todos los pequeños huesos que se articulan entre sí para dar forma a la planta del pie.

Hoy repasaremos qué espor qué se produce dolor en esta zona, siendo algo diferente al caso de la fascitis plantar, a qué se debe, y cómo evitarlo y tratarlo.

Las causas del dolor en el empeine del pie

dolor empeine pie

En total, cada pie se compone de hasta 28 huesos, pero el empeine lo forman solo 10 de ellos: los cinco metatarsos (uno por cada dedo del pie), y los huesos escafoides, cuboides y las tres cuñas o huesos cuneiformes. Estos últimos son los encargados de mantener el puente del pie o bóveda plantar.

Además, entre todos estos pequeños huesos, también hay ligamentos y tendones musculares. En total hay hasta 9 tendones extensores (dos para cada dedo, excepto el quinto, que solo tiene uno).

Si se daña cualquiera de estas estructuras, por el motivo que sea, se llega a producir dolor. Puede deberse a una inflamación (tendinitis) o bien a una afectación ligamentosa o incluso ósea.

Tras repasar la anatomía, veamos algunas causas de dolor en el empeine.

Dolor en el empeine tendinoso: Tendinitis o inflamación del empeine

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Por un lado, puede producirse una inflamación de alguno de los 9 tendones extensores del pie o tendinitis. En este caso se producirá dolor, inflamación y aumento de tamaño de la zona del empeine o cara dorsal del pie. Habitualmente la queja principal es que uno de los tendones “crepita“, es decir, se oye un chasquido al flexionar y extender los dedos.

No suele ser una dolencia grave, pero este tipo de dolor en el empeine puede complicarse si no se identifica y trata a tiempo.

La causa más habitual, en este caso, es una sobrecarga muscular por una tensión inadecuada en uno o varios tendones. Como siempre, dicha sobrecarga suele deberse al uso de zapatillas inadecuadas, terreno irregular o un exceso de entrenamiento.

Tendinitis tibial anterior

Uno de estos casos es la tendinitis tibial anterior o inflamación de la masa muscular frontal de la pierna.

Habitualmente es un dolor localizado en la “cresta” de la tibia, la zona de resalte óseo que va desde la zona frontal de la rodilla hacia el tobillo, y en la zona superior del tobillo al realizar una dorsiflexión. Siempre habrá que hacer un diagnóstico diferencial con la periostitis tibial.

Tendinitis de los peroneos

Por otro lado está la tendinitis de los peroneos, dos tendones más externos y laterales que se insertan en el tobillo: el tendón peroneo largo y el tendón peroneo corto.

En este caso se produciría un dolor externo en el tobillo, pudiendo ser un dolor recurrente si se ha sufrido un esguince de tobillo en alguna ocasión.

Dolor en el empeine óseo: pie cavo y pie plano

Cuando el dolor en el empeine se debe a uno o varios huesos, existen dos situaciones bastante conocidas causantes del mismo.

Por un lado está el pie cavo, donde hay un empeine sobreelevado y prominente, aumentando excesivamente el arco plantar por una retracción tendinosa excesiva, separando las cuñas demasiado y provocando dicha alteración del arco.

Por otro lado está el pie plano donde, por el contrario, hay un empeine hundido, reduciendo excesivamente el arco plantar, donde las cuñas se encuentran compactadas.

En ambos casos se produce un roce excesivo con el calzado, una mala distribución del peso corporal y un exceso de tensión muscular secundario en cada pisada. Sin embargo, estos casos son menos típicos que la tendinitis como causa de dolor en el empeine.

Dolor en el empeine

Cómo evitar y tratar el dolor en el empeine

Como principal forma de prevención, como ya sucede en otras lesiones, lo principal es evitar los factores de riesgo: usar calzado adecuado, evitar terrenos irregulares, evitar la sobrecarga muscular secundaria al exceso de entrenamiento, y sobre todo mejorar la movilidad de tobillo pie.

Si aún así se produce dolor, dependiendo de la causa, el tratamiento será uno u otro.

En el caso de una tendinitis como causa de dolor en el empeine, inicialmente usaremos frío local (hielo), un buen calzado, reposo y algunos ejercicios específicos que también pueden ayudar, siempre y cuando se haya consultado a un especialista previamente para obtener un buen diagnóstico.

En última instancia, si persiste el dolor, los antiinflamatorios y analgésicos pueden ser una opción, aunque como siempre debería ser la última de ellas.

En el caso de un pie cavo o pie plano como causa del dolor en el empeine, sería recomendable acudir a un podólogo para obtener una valoración adecuada, siendo uno de los tratamientos más comunes el uso de plantillas, pero precisando en ocasiones una intervención quirúrgica en casos graves.

Médico de Familia. Especialista en Ciencias del Deporte, Nutrición Clínica y Nutrición Deportiva por el ICNS Instituto. Divulgo sobre ciencia y medicina en El Español, y sobre salud aquí, en Palabra de Runner. Sigueme en @RobertoMendez (Instagram) o @MedCiencia (Twitter / Facebook).

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