Ícaro – o Icarus, como se llama internacionalmente – es el documental que desde el pasado 4 de agosto está disponible en Netflix y nos mete de lleno en la trama de dopaje patrocinada por el Estado que salpicó a Rusia el pasado año.

¿Cómo pudo Lance Armstrong pasar cientos y cientos de controles antidopaje durante toda su carrera sin dar positivo?, ¿es culpa del propio sistema?, ¿cómo mejora realmente el rendimiento de una persona al doparse?… Estas y otras preguntas fueron las que hicieron que Bryan Fogel se lanzase a rodar un documental llamado Ícaro (Icarus).

Este cineasta y director del documental también es aficionado al ciclismo, así que su propuesta era someterse a todo un programa de dopaje para experimentar en su propio cuerpo el resultado, ver si realmente afectaba a su rendimiento, y además, comprobar si podría engañar al sistema, pasar las pruebas antidopaje que pasan los atletas, ciclistas y demás deportistas. No pinta mal, ¿verdad? Pues la cosa se pone más que interesante, con un giro de los acontecimientos que acaba cambiando por completo el rumbo del documental. Aquí va el tráiler:

Un programa de dopaje patrocinado por el Estado ruso

Para llevar a cabo todo ese programa de doping, le ponen en contacto con Grigory Rodchenkov, un tipo que quizá os suene, porque era el mismísimo director del laboratorio del Centro Antidopaje de Moscú. Recordemos que esto se está grabando entre 2014 y 2015, cuando el escándalo de Rusia todavía no había explotado.

Pues bien, Fogel tiene el asesoramiento la total confianza de Rodchenkov, y lo más loco de todo es la actitud del ruso, ya que sorprende la soltura con la que le da recomendaciones y pautas durante el proceso de dopaje y cómo podrá pasar los controles… ¡cuando él mismo es el responsable de esas tareas en Moscú!

Bryan Fogel comienza con el programa de inyecciones de testosterona y hormona del crecimiento, entre otras sustancias, y a medida que la confianza con Grigory aumenta, este le va contando más y más secretos sobre los procesos de dopaje que se han llevado a cabo en Rusia, todo con total conocimiento del Estado. En ese tiempo, la cadena alemana ARD publica un documental en el que destapa el escándalo en Rusia y la WADA (o AMA, Agencia Mundial Antidopaje) anuncia una investigación para aclararlo todo.

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Ícaro, el escándalo del dopaje ruso desde dentro

Al estallar este bombazo obviamente todas las miradas apuntan a Grigory Rodchenkov, el director del los laboratorios antidopaje en Moscú. Sí, el mismo que estaba ayudando al protagonista del documental. Esto cambia por completo el rumbo de la historia, los creadores del documental pasan a estar al instante en mitad del mayor escándalo de dopaje que se recuerda y, obviamente, replantean la historia principal de Ícaro.

El panorama es tal que Grigory pide ayuda por Skype a Bryan, necesita salir de Rusia porque literalmente teme por su vida. El director del laboratorio abandona su país y llega a Estados Unidos, donde cuenta absolutamente todos los detalles del programa de dopaje que ha estado patrocinado por el gobierno ruso durante los últimos años (sobre todo de cara a los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi 2014, donde Rusia se llevó 33 medallas, 13 de oro).

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Allí, escondido, se convierte en una de las principales fuentes para la elaboración del Informe McLaren, es decir, la investigación final que lleva a cabo la WADA y que acaba por destapar toda la trama de dopaje de Estado en Rusia, señalando al Ministerio de Deportes, a la RUSADA (la agencia antidopaje rusa), al propio Vladimir Putin e incluso se detalla cómo la FSB (antigua KGB) se encargaba de destruir y dar el cambiazo a las muestras cuando llegaban a los laboratorios.

Es a-co-jo-nan-te. Os recomiendo fervientemente que lo veáis. El documental Ícaro está disponible en Netflix.

1 COMENTARIO

  1. Justo hoy terminé de verlo…Espectacular!!! Da miedo pensar que algo tan bonito como el deporte pueda estar corrompido de esa forma

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