¿Qué ocurre en el cuerpo de un triatleta al hacer un Ironman? Estos son los efectos de un triatlón de larga distancia antes, durante y después de la prueba.

El Campeonato del Mundo Ironman 2017 ya es historia, la prueba estrella del calendario de esta franquicia y, por supuesto, la cita que atrae las miradas de millones de triatletas de todo el mundo. 3,8 kilómetros a nado, 180 kilómetros en bicicleta y 42,2 kilómetros corriendo. Si ya de por sí esta última etapa, una maratón completa, ha demostrado tener ciertos riesgos para la salud si no se lleva a cabo una correcta preparación física y un entrenamiento estricto, las consecuencias de un Ironman (tanto si se está preparado como si no) suben a un siguiente nivel.

El mero hecho de poder completar un Ironman es digno de admiración. Sin embargo, se debe tener en cuenta todos y cada uno de los procesos a los cuales se someterá el cuerpo humano durante la media de 10-12 horas que dura esta prueba (el límite tiempo son 17 horas, los ganadores suelen rondar las 8 horas, Patrick Lange ha establecido un nuevo récord en el Ironman de Kona – Hawaii con 8:01:39 horas).

En este artículos repasaremos qué dice la ciencia sobre lo que ocurre en el organismo humano durante una prueba como el Ironman.

La preparación del cuerpo ante el Ironman

Aunque en un principio combinar actividades tan diferentes como la natación, el ciclismo y la carrera pueda dar sensación de una “combinación amena”, cuando se empieza un triatlón de estas características, el cuerpo humano tiembla.

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Para prepararse, el organismo empieza a potenciar el flujo sanguíneo por venas y arterias; asimismo, las células musculares ponen su maquinaria a plena potencia para poder ser capaces de quemar glucosa (azúcar) y triglicéridos (grasa) de la forma más eficaz posible mediante sus propios “hornos internos“, las mitocondrias. Esto generará los conocidos como radicales libres, capaces de dañar las membranas de las mismas células, produciendo el daño muscular asociado a una actividad vigorosa de estas características. Sí, un Ironman duele, y mucho.

De hecho, tan solo con completar un Ironman el cuerpo humano sufre una situación similar al envejecimiento producido por el paso de 20 años, aunque la prueba “solo” dure unas 12 horas. Aunque, como ya sabemos, las semanas de recuperación posteriores ayudarán a hacer reversible este envejecimiento corporal.

Junto al aumento del flujo sanguíneo (y por tanto un aumento del flujo de oxígeno) y la preparación de las células musculares también se liberan otras sustancias como las hormonas suprarrenales, donde destaca la adrenalina o epinefrina, con el objetivo de regular hasta el milímetro la respuesta cardiorespiratoria al intenso ejercicio que vendrá a continuación.

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El juego bioquímico ha empezado, y muy pronto el cuerpo del atleta deberá hacer frente a la termoregulación, la deshidratación, el más que probable daño muscular, la desnutrición y la fatiga.

La regulación de la temperatura corporal durante un Ironman

Aunque algunos estudios de laboratorio habían sugerido la necesidad de una hidratación extra para mantener bajo control la temperatura corporal central durante una prueba como el Ironman, los estudios de campo más recientes, como el estudio publicado en el Journal of Sports Medicine en 2006, afirman que este es un problema muy leve.

A nivel central la termorregulación está garantizada, aunque conlleva una pérdida de hasta 1.8 kg de masa corporal y 1 kg de masa muscular según algunos trabajos (sobre todo en hombres, pero parece ser que no en mujeres según las investigaciones).

El organismo humano tiene sistemas eficaces para reducir la acumulación de calor corporal, entre los cuales destaca la transpiración, aunque es más eficaz disminuir la intensidad del ejercicio (cosa que no nos podemos permitir en un Ironman). La etapa del ciclismo es donde más aumentará la temperatura corporal, de forma progresiva, hasta finalizar toda la prueba. Eso sí, nunca se aumenta la temperatura central más allá de los 40ºC incluso en un día cálido, ya que el cerebro es capaz de regularla mandando señales como incomodidad o fatiga, con el objetivo de disminuir la velocidad y así generar menos calor.

Como todo, este sistema de autorregulación puede fallar, y pueden darse síntomas como mareo, desorientación o falta de coordinación. Ese es el momento de parar, pues no significa que haya aumentado la fatiga, sino que el sistema nervioso está fallando.

La regulación de energía durante un Ironman

Llevar a cabo una maratón es todo un reto fisiológico y energético para el cuerpo humano. Si a esto le unimos todos los kilómetros de los segmentos de natación y ciclismo, el reto se pone más serio todavía. Suministrar la energía suficiente y de la forma más eficaz posible a los músculos en un Ironman conllevará el gasto de alrededor de 6.000 calorías en total entre el inicio y el final de la prueba, las cuales procederán tanto del tejido adiposo (grasa) como de los músculos del atleta.

En otras palabras, en un Ironman se quema toda la energía disponible: el glucógeno almacenado para cualquier ejercicio, los triglicéridos o grasas como segundo método de energía, y finalmente los aminoácidos que componen las proteínas del tejido muscular. Todos ellos, junto a los hidratos de carbono que irán consumiéndose durante la carrera, formarán parte de la energía necesaria para completar la prueba.

Durante la natación y los primeros kilómetros de bicicleta los carbohidratos serán prácticamente la mitad del combustible utilizado, junto a la grasa y un mínimo de aminoácidos. A medida que disminuirá el glucógeno, la grasa irá tomando más protagonismo, junto a la ruptura de los aminoácidos (los cuales llegarán a representar un 15% de la energía total).

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Si todo este proceso energético no se ha entrenado de forma estricta, la incapacidad para suministrar el combustible adecuado representará el abandono de la prueba, ya que este fallo en la efectividad para usar la energía es la principal causa de abandono en un Ironman.

La regulación de la hidratación en un Ironman

Una de las cosas más llamativas que suceden en el cuerpo humano durante un Ironman es la elevada transpiración producida. En otras palabras, se dura mucho, muchísimo, pues la transpiración es esencial para mantener una correcta termorregulación como ya hemos comentado.

Por su parte, la sangre también colaborará en disipar el calor producido por los músculos, además de hacer llegar energía y líquido a las glándulas sudoríparas para que hagan su trabajo.

El problema que existe en este caso es que cuanto más se suda, más volumen de sangre se pierde, por lo que enfriar el organismo se vuelve más difícil. Sin embargo, aunque durante muchos años se creía que la deshidratación era una preocupación a tener en cuenta, la verdad es que dicha deshidratación solo aumenta de forma muy ligera la temperatura corporal.

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Durante un Ironman un atleta suda un exceso de alrededor de un litro de líquido por hora: unos 9 kg de peso solo en líquido. Evidentemente este fluido debe ser reemplazado mediante la toma de bebidas durante la carrera o no podremos completar el evento. Eso sí, siempre contando adecuadamente las cantidades, pues llevar a cabo una correcta hidratación es muy importante en cualquier carrera, y más si cabe en un Ironman.

Repito: no hay que pasarse con la hidratación. Todos los atletas acaban perdiendo peso en forma de líquido tras un Ironman, pero se sabe que con apenas unas modestas cantidades de líquido (las suficientes para mantener el balance hídrico corporal) es suficiente, pues el cuerpo humano también es capaz de extraer líquido de la sangre y otros compartimentos. Si cometemos el error de hidratarnos en exceso podemos caer en el riesgo de hiponatremia, una alteración de los iones en sangre que significarían el final del Ironman y múltiples riesgos para la salud, siendo letal en algunos casos.

El daño del tejido muscular durante un Ironman

Junto al exceso de calor y el peligro de deshidratación, el daño del tejido muscular es uno de los grandes desafíos que sufrirá el cuerpo humano durante la prueba: una gran cantidad de células musculares se romperán o se dañarán debido a la tensión mecánica producida por las contracciones musculares como causa principal.

Asimismo, existen otras causas de daño muscular, como la mencionada descomposición de proteínas musculares como medio de obtención de energía, un proceso llamado catabolismo. Como ya hemos comentado, las proteínas pueden llegar a representar el 15% de la energía utilizada durante un Ironman, aunque no es la forma de energía preferida por el organismo.

Por otro lado, el estrés oxidativo durante el ejercicio también es capaz de producir daño muscular, un proceso llevado a cabo por alrededor de un 5% de las moléculas de oxígeno que entran en el organismo y acaban formando los denominados radicales libres. Estas moléculas dañan las membranas celulares, el ADN y las proteínas estructurales. Así pues, durante un ejercicio intenso como es el Ironman, la tasa de consumo de oxígeno puede aumentar hasta siete veces por encima de un nivel de reposo, lo que evidentemente aumenta la producción de radicales libres.

En términos fisiológicos, existen biomarcadores que pueden usarse para estimar el daño tisular de un Ironman, donde destaca la creatin-quinasa o CK, un biomarcador que también usamos en la detección de un infarto de corazón (donde también hay daño muscular, del músculo cardíaco en este caso). Los niveles medios de CK en reposo son alrededor de 125 U/L; sin embargo, tras el paso de un día entero al finalizar una media maratón, estos niveles suelen rondar los 250 U/L. Según un estudio reciente, a las 16 horas de finalizar un Ironman, los niveles de CK rondan las 1.500 U/L, unas diez veces más de lo normal. Este resultado en términos médicos se llama rabdomiolisis y en ocasiones incluso requiere un ingreso hospitalario dependiendo del estado general del individuo.

Los problemas gastrointestinales en Ironman y triatlón de larga distancia

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Si bien existen casos donde se produce una isquemia intestinal, o lo que es lo mismo, un infarto de parte del tejido gastrointestinal donde parte del órgano puede perderse (como le ocurrió al triatleta Chris Legh en el Ironman de Hawaii 1997), estos casos son extremadamente raros incluso en eventos como este. En el caso de Legh lo que sucedió es que hubo un suministro inadecuado de oxígeno, y necesitó ser sometido a una cirugía de emergencia.

Aunque, eso sí, los problemas gastrointestinales en general son bastante típicos tanto en un maratón común como en un Ironman. Casos de malestar estomacal, distensión, náuseas o vómitos e incluso diarrea. Aunque las causas de dichos síntomas no son totalmente conocidas, se sabe que algunos de los factores que contribuyen a los mismos incluyen agitación mecánica intestinal, cambios en los líquidos, alteración del flujo sanguíneo del bazo, deshidratación, cambios en el sistema nervioso, cambios en el tránsito intestinal, cambios hormonales y cambios autoinmunes. Pero ninguno de estos factores explicaría totalmente toda la sintomatología gastrointestinal mencionada.

Otros factores a tener en cuenta es la inadecuada hidratación y nutrición durante el evento, pues la digestión no se produce de la misma forma durante el ejercicio intenso como cuando nos encontramos en reposo.

La recta final de un Ironman

Los últimos kilómetros de un Ironman son una dolorosa experiencia única: tan solo levantar el pie del asfalto puede ser un suplicio, algo que se empeora tras haber realizado diferentes ejercicios como la natación y el ciclismo junto al maratón final.

2014 Ironman World Championship

Se produce un “efecto peso” en el tramo final, pues cada zancada pesa mucho más que en una carrera simple. El coste energético final es mayor debido a la fatiga local de cada músculo, por lo que se producen cambios en la forma de correr con el objetivo de proteger a dichos músculos de más lesiones o calambres.

Cuanto más cerca está la línea de meta, más se nota la fatiga y la pérdida de eficiencia mecánica, lo cual aumenta el tiempo de contacto con el suelo. Existe un debilitamiento generalizado evidente, tanto a nivel muscular como cerebral. Y precisamente este último protagonista, el cerebro, es el mayor responsable de la disminución de velocidad: disminuir el ritmo es una forma de proteger a todo el organismo.

Al final de la carrera el cerebro también está “cansado”, un proceso denominado fatiga central. Este órgano también acumula metabolitos durante la prueba, los cuales acaban ejerciendo una interferencia en su correcta actividad, produciendo en consecuencia sentimientos de malestar, pérdida de voluntad para seguir y fallos en el pensamiento y en el estado de ánimo. En el final de un Ironman, el cerebro falla tanto como los músculos.

Las secuelas y recuperación tras un Ironman

Si somos afortunados y todos los riesgos que se sufren en un Ironman nos permiten finalizar completamente el evento, aún falta un último factor a tener en cuenta: la recuperación tras un Ironman.

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Entre las secuelas comunes sufridas tras un evento de estas características se encuentran la elevación de biomarcadores de daño muscular y de inflamación, comentados anteriormente, los cuales se mantienen elevados hasta tres semanas después de finalizar la prueba.

Por su lado, el sistema inmune se mantiene abrumado durante un tiempo a raíz del estrés sufrido durante la prueba. Incluso tres días después de un Ironman, existe un mayor riesgo de sufrir infecciones por virus o bacterias. Las causas por las cuales se produce esto aún no son completamente conocidas, pero se sospecha que se debe a problemas con el combustible de dichas células del sistema inmune, como el aminoácido glutamina, agotado durante un ejercicio intenso como es el Ironman.

Asimismo, el sistema inmune se regula a la baja para evitar un exceso de respuesta inflamatoria tras el daño del tejido muscular sufrido durante el evento. El objetivo es evitar una inflamación sistema y fuera de control.

Finalmente, también se sabe que los triatletas que se someten a un Ironman sufren comúnmente un trastorno denominado “depresión post-Ironman” durante unas semanas. Probablemente tal depresión se deba a la alteración del estado del ánimo sufrida a causa de la fatiga central del cerebro, o bien a causa de una alteración de los neurotransmisores cerebrales por el sobreentrenamiento. Aunque, según los recientes hallazgos, se podría deber a un tipo de inflamación generalizada real, ya que en los últimos estudios se está empezando a vislumbrar a la depresión como una enfermedad inflamatoria y no como un trastorno mental como tal.

Referencias:

Core temperature and hydration status during an Ironman triathlon – P B Laursen, R Suriano, M J Quod (2006)

Male ironman triathletes lose skeletal muscle mass – Knechtle B, Baumann B, Wirth A, Knechtle P, Rosemann T. (2010)

An ironman triathlon does not lead to a change in body mass in female triathletes – Knechtle B, Wirth A (2010)

Muscle Damage and Its Relationship with Muscle Fatigue During a Half-Iron Triathlon (2012)

Variables that influence Ironman triathlon performance – Beat Knechtle, Raphael Knechtle, Michael Stiefel (2015)

The dipsomania of great distance: water intoxication in an Ironman triathlete – T Noakes, K Sharwood, M Collins, y D Perkins (2004)

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